En México fuma 6.5 por ciento de los alumnos de primaria
Milenio Diario 48 Tendencias - Redacción

El Comité Interinstitucional de Lucha contra el Tabaquismo señala que en el país todavía hace falta “privilegiar la salud poblacional sobre los intereses de la industria del tabaco”

Las encuestas más recientes en México “son preocupantes, ya que 6.5 por ciento de los estudiantes de primaria fuma y 2 por ciento lo hace diario, números que se triplican en la escuela secundaria y se incrementan más aun en el bachillerato”, aseguró en una carta el Comité Interinstitucional de Lucha contra el Tabaquismo, conformado por diversos organismos sanitarios, gubernamentales, académicos y de la sociedad civil, entre los que destacan el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) y el Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosio Villegas (INER).

Rogelio Pérez Padilla, jefe del departamento de Tabaquismo y EPOC del INER y vocero que encabeza los esfuerzos de este llamado interinstitucional para combatir el tabaquismo en menores de edad, explicó que los riesgos para las adicciones son mayores en plena etapa de crecimiento y desarrollo, y frecuentemente se adquieren los estilos de vida de la edad adulta.

El texto destaca que “la industria del tabaco lo sabe claramente y en consecuencia dirige campañas a esta población susceptible, por ejemplo, en eventos musicales y deportivos, y con productos atractivos a este grupo de edad”.

Acceso fácil

El comité señaló que uno de los principales problemas para evitar esta adicción en los menores es que no se han implementado acciones efectivas para evitar que los niños y adolescentes consigan tabaco. “Aunque es ilegal, los menores tienen fácil acceso a los cigarros en México en expendios variados, incluyendo farmacias, así como en la vía pública mediante su venta por unidad”, reprocharon los especialistas.

Solo el simple hecho de que se puedan comprar cigarros sueltos en varios puestos de la calle “es una realidad que hace inalcanzable la meta de reducir la prevalencia de fumadores de 16.4 a 11.4 por ciento para el año 2025”.

Ese indicador es el sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para combatir la epidemia de enfermedades no transmisibles que causa el tabaquismo. La adicción a ese producto, según informa el texto del comité, provocó más de 100 millones de muertes en el siglo XX, mientras que actualmente hay alrededor de 6 millones de fallecimientos al año directamente relacionados con fumar a escala mundial.

En México, las muertes asociadas con el tabaquismo se calculan en 60 mil anuales, además de que es la principal causa evitable de varios tipos de cáncer, “no solo del de pulmón”, destacaron los expertos.

Se incumple convenio

Las estrategias de control del tabaquismo están bien delineadas en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), un tratado internacional que privilegia la salud sobre los intereses de las empresas tabacaleras y que fue ratificado desde 2004 por México.

No obstante, de acuerdo con el comité, la Ley General para el Control del Tabaco que fue aprobada en 2008 incumple con algunos de los compromisos que hizo el país al firmar ese tratado internacional, principalmente en cuatro puntos.

El primero es que la legislación federal aún admite que haya espacios para fumar en sitios públicos cerrados, lo que desprotege a los que no fuman, según los especialistas.

El segundo punto es que los pictogramas de las cajetillas de cigarros son menores a 50 por ciento de la cara principal del empaque, lo que, aseguran, reduce el impacto en los consumidores para disuadirlos de fumar.

En tercer lugar, la ley mexicana permite publicidad a los productos del tabaco en revistas de adultos y correo personal, mientras que el convenio internacional resalta que la prohibición de dichos anuncios debe ser total.

Finalmente, a pesar de que la ley mexicana prohíbe expresamente la venta de esos productos a menores, la realidad es que se venden ilegalmente a niños y adolescentes sin que haya una persecución efectiva de ese delito.

Otros problemas

El Comité Interinstitucional de Lucha contra el Tabaquismo, en el que también participan la UNAM, el IMSS y el Issste, señala que otro problema en la lucha contra la adicción al tabaco es que el acceso a los tratamientos farmacológicos para dejar de fumar es muy limitado en el país.

Incluso, subraya el texto, los apoyos farmacológicos para dejar de fumar son inaccesibles en el Seguro Popular y están sumamente controlados en la seguridad social, a pesar de que varios de los medicamentos se encuentran en el cuadro básico y escasean en las farmacias comerciales, como es el caso de los parches de nicotina.

Adicionalmente, “los impuestos al tabaco, medida muy efectiva para reducir el consumo en adolescentes (y para incrementar la recaudación) han quedado fijos en los últimos años, a pesar de que se recomienda una actualización progresiva para que se mantenga su efecto inhibitorio”.

Ese efecto, resaltaron, es necesario incluso para evitar que los menores de edad solo prueben el cigarro, ya que “los niños y adolescentes que experimentan hoy un cigarro serán los fumadores del futuro, quienes luego, desafortunadamente, saturarán los servicios de salud y menguaran los ya limitados presupuestos”.

El comité subrayó que al reducirse el tabaquismo también se disminuyen significativamente los costos económicos derivados de tratamientos para varios padecimientos que incluyen diversos tipos de cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infartos al miocardio, accidentes cerebrovasculares, entre varias afecciones relacionadas con esa adicción.

Combatir el consumo de cigarro “también redundaría en una mejor salud poblacional y productividad, ligadas indisolublemente al desarrollo económico de México”, por lo que pidieron privilegiar “la salud poblacional sobre los intereses de la industria del tabaco”.